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26 Jun
El gurú del marketing Al Ries pronostica en su última columna de Advertising Age que el nuevo producto de apple, el iphone. En contra de los augurios de otros analistas, que aseguran que el iPhone será un éxito mayor que el iPod, Ries considera que será “una gran desilusión”, y recurre a la propia naturaleza del producto y a su característica principal, el que sea un producto que reúne diversas funcionalidades: teléfono, reproductor de música y cámara fotográfica, para justificar esta afirmación.
“Un iPod es un aparato de divergencia, un iPhone es un aparato de convergencia. Hay una gran diferencia entre ambos”, explica. “En un mundo altamente tecnificado, los aparatos de divergencia han tenido un éxito espectacular. Pero los aparatos de convergencia, en su mayoría, han sido fracasos espectaculares”, asegura. Como ejemplo, cita los teléfonos móviles. “Cuando se presentó el primer teléfono móvil, se le llamaba ‘el teléfono del coche’ porque era demasiado grande y pesado para arrastrarlo por ahí. Podríamos haber pensado que convergería con el automóvil. No lo hizo. En lugar de eso divergió y hoy hay muchos tipos de teléfonos”. Lo mismo sucedió, explica, con los mp3, que nacieron como memorias flash para guardar todo tipo de archivos y sólo tenían capacidad para 20 ó 30 canciones, hasta que apareció el iPod, con un disco duro que permitía guardar cientos de canciones. Había, por lo tanto, más de un tipo de dispositivos mp3. O los ordenadores: en origen unidades centrales, a los que sucedieron los miniordenadores, los ordenadores de mesa, los portátiles, etcétera. Y añade más casos: la cámara digital, la televisión de plasma, el gps, etcétera.
“¿Qué aparatos de convergencia han sido un gran éxito? No muchos, aunque ha habido un montón de fracasos de convergentes”, dice. Como por ejemplo, el teléfono y la televisión a través del ordenador, la televisión interactiva, la televisión a través del móvil, etcétera.
Segunda predicción de Ries: “Los medios condenarán la ejecución, no el concepto”. “En el caso de que el iPhone sea una gran desilusión, ¿otros fracasos de la convergencia convencerán a la industria de la alta tecnología de su locura?”, se pregunta. “Altamente improbable. Una vez que un concepto como la convergencia impulsa la imaginación, raramente muere”, concluye.
Esperemos a ver que sucede, hasta los mejores pueden equivocarse.
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